Hay momentos televisivos que marcan un antes y un después, que dan mucho de que hablar (Casimiro, Verano Azul, el seno de la Sabrina, la empanadilla de martes y trece…), que se estiran cual chicle Bang y a pesar de ello no pierden el sabor. Uno de esos momentos fue éste. Todavía lo veo y no paro de desternillarme de risa (por algo soy el hombre desactualizado). Disfrutadlo torpedos (jarl!).

 Paueti de la calzada